Observador y lenguaje
Cómo lo que decís y cómo lo decís genera el mundo que después te toca habitar. Distinciones que abren posibilidad donde antes había solo opinión.
Acompaño procesos de transformación personal y de equipos desde la práctica del coaching ontológico. Trabajamos sobre el lenguaje, las emociones y el cuerpo —los tres dominios en los que se constituye el observador que sos— para abrir conversaciones que cambien lo que está en juego.
Además del coaching ontológico, me formé como coach nutricional y como coach en gestión de pérdidas —los procesos de duelo, las transiciones difíciles, las pérdidas que no encuentran lugar. Trabajo combinando estas miradas según lo que cada persona necesita.
También soy formadora de futuros coaches en una escuela virtual, donde acompaño a quienes se están iniciando en el oficio. Esa práctica docente me obliga a mantener el rigor de las distinciones y a estar siempre revisando lo que enseño en mis sesiones.
No creo en fórmulas ni en recetas: creo en procesos diseñados a la medida de quien los atraviesa. Mi trabajo se nutre de los marcos de Maturana, Echeverría y Flores, combinados con prácticas corporales y un enfoque atento a cada persona.
Si lo que leíste hasta acá te resuena, te invito a tener una primera conversación. Cuarenta y cinco minutos, sin cargo, para ver si tiene sentido trabajar.
El coaching ontológico no es una arenga ni una técnica de motivación. Es un oficio con marcos precisos —Maturana, Echeverría, Flores— que aborda lo que hacés con lo que decís, sentís y habitás corporalmente. Estos son los seis dominios que vamos a recorrer.
Cómo lo que decís y cómo lo decís genera el mundo que después te toca habitar. Distinciones que abren posibilidad donde antes había solo opinión.
Las emociones no son interrupciones de la razón: son predisposiciones para la acción. Aprender a leerlas y a transitarlas en lugar de pelearlas.
La postura que tomás también piensa. Trabajo somático para que las decisiones no se queden solo en la cabeza y el cambio se sostenga.
Pedir, prometer, ofrecer, declinar, declarar. Los actos de habla que vertebran la vida laboral y vincular, y que casi nadie aprendió a usar bien.
Por qué los equipos se traban, por qué los acuerdos no se cumplen, por qué los proyectos se diluyen. Diagnóstico y diseño de conversaciones que producen.
No "fijar metas". Hacer declaraciones poderosas, abrir posibilidades inéditas y sostener compromisos en el tiempo. La diferencia es enorme.
El coaching ontológico parte de una hipótesis fuerte: el lenguaje no describe la realidad, la genera. Cada vez que hacés una distinción —es decir, recortás algo del fondo indistinguible y lo nombrás— aparece para vos algo que antes no estaba ahí. Y con ello, posibilidades de acción inéditas.
A diferencia de la terapia, no trabajamos sobre el pasado ni sobre estructuras psicológicas. A diferencia de la motivación, no apostamos al entusiasmo. Trabajamos sobre el observador que sos hoy y las conversaciones que mantenés —con otros y con vos mismo—, para que algo distinto pueda producirse.
El resultado se mide en lo concreto: conversaciones que antes no se daban, decisiones que estaban postergadas, vínculos que recuperan su densidad, proyectos que vuelven a moverse.
No hay un único formato. Algunas personas vienen por una pregunta puntual; otras inician procesos largos. Esto es lo que ofrezco hoy.
Cuando algo terminó —un trabajo, un vínculo, una etapa— y todavía no terminó de aparecer lo que sigue. Ocho encuentros para atravesar el umbral con dirección, no a tropezones.
Para procesos de mayor profundidad: cambios estructurales en la forma de habitar el trabajo, los vínculos o el liderazgo. Frecuencia quincenal, revisión a los tres meses.
Cuando hay una decisión que está pendiente, una conversación que evitás o una pregunta que se repite sin moverse. Noventa minutos para mirarla distinto.
Para quienes están repensando hacia dónde va su vida laboral: rediseño de rol, transición profesional, salto a la independencia o vuelta a una organización. Combina trabajo ontológico con planificación.
Para quienes están en roles de liderazgo —en su trabajo, en su equipo o en su vida— y buscan liderar desde el observador, no desde el cargo. Sesiones individuales más cápsulas de práctica entre encuentros.
Una sesión dura hasta sesenta minutos. Empieza con una pregunta que vos traés y se desarrolla a través de preguntas que abren —no que aconsejan. Mi tarea es ofrecerte distinciones que te permitan ver lo que estás viendo y, si elegís, mover el lugar desde el que mirás.
Vas a salir con algo concreto: una conversación que vas a tener, una declaración que vas a sostener, una práctica corporal que vas a ensayar. El trabajo se hace entre sesiones tanto como adentro.
Las sesiones son 100% online por videollamada. El trabajo corporal, las prácticas y la profundidad del proceso se sostienen perfectamente a distancia con buen diseño. Trabajo con personas en cualquier parte del mundo de habla hispana.
Un PDF breve, sin relleno, con diez distinciones del coaching ontológico que podés empezar a practicar la misma semana. No es un curso ni un embudo: es una herramienta para que veas si esta forma de trabajo dialoga con vos.
Cada proceso se conversa antes de empezar. La inversión se acuerda en la primera conversación, según el formato que elijamos y tu situación particular.
Para una pregunta puntual o para probar la modalidad antes de comprometerte con un proceso.
Recomendado. La mayor parte del trabajo ontológico se hace en el ciclo, no en un encuentro aislado.
"Fue una experiencia inolvidable. En los ocho encuentros, viví una montaña rusa de emociones, y de cada uno logré junto a vos acomodar parte de este gran rompecabezas que es la vida. Me ayudaste a salir del mar a ver la orilla, a verme respirando libertad, a ver que hay más de un camino por recorrer."
La sesión con Noha fue hermosa y reveladora. Tiene una forma muy amorosa, con una mirada que te cuestiona de forma cálida y profunda, con preguntas que te sorprenden pero a su vez están súper alineadas con lo que estás contando. Me llevé recursos concretos para usar en los momentos que necesite. Noha puede hacer magia en una hora.
Recién terminé de hablar, me siento genial. Es la primera vez que mi voz no se quiebra, que pude expresar de forma tranquila y clara. No te das una idea cómo se siente mi corazón, fue mágico poder hablar.
Gracias a tu "saber preguntar" hiciste que pudiera ver una salida en lugares dentro mío donde solo veía oscuridad y encierro. Gracias, mil gracias.
Cuarenta y cinco minutos para que me cuentes qué estás mirando y para que veamos juntos si tiene sentido trabajar. Si no lo tiene, te lo digo.